Geriátricos: la otra Caja de Pandora que nadie quiere abrir. Coimas y denuncias en medio de serias irregularidades
Las denuncias llegaron a América Noticias
En un informe televisivo presentado como Las Pastillas del Abuelo, la denuncia ponía bajo sospecha a Mi Casa. “Los jóvenes del barrio visitan asiduamente el lugar y no precisamente para saludar a los abuelos” anunciaba.
Según Isabel Contreras, exempleada del geriátrico, la medicamentación de los abuelos “es vendida a los jóvenes del barrio. “Yo lo he visto, Alplax, Lexotanil, Roinol… (sic)”. Cuenta que se fue porque “venden droga, entran y salen hombres a todo momento y se ven varias cosas”.
Con una cámara oculta, el canal llegó a La Tablada. La palabra clave para comprar las pastillas sería “de parte del Gordo". El geriátrico era fácil de ubicar, tenía venta ambulante en la puerta atendida por los residentes. Toallas, medias y repasadores era la oferta del día.
Con una cámara oculta, el canal llegó a La Tablada. La palabra clave para comprar las pastillas sería “de parte del Gordo". El geriátrico era fácil de ubicar, tenía venta ambulante en la puerta atendida por los residentes. Toallas, medias y repasadores era la oferta del día.
—¿Vos estás toda la noche, así que me conseguís?
—Sí, sí
—¿Vos me conseguís a la noche?
—Bueno pasa… pero me fijo.
La contradicción. En un principio, Mary negó vender pastillas al periodista pero cuando después le pregunta: ¿Qué es lo que la gente del barrio viene a pedir aquí?, ¿qué tipo de pastillas le piden?.
Mary responde: —“No sé, Clonazepam puede ser, que es… Clonazepam es el Rebrotil pero después…” (sic).
¿Si yo le digo que también tenemos el testimonio de una denuncia de una exempleada de aquí y confirma la denuncia de los vecinos y la cámara oculta de América Noticias? —pregunta el periodista.
“Ah, bueno... Traemela. Traemela y vemos”. —responde Mary.
Mary responde: —“No sé, Clonazepam puede ser, que es… Clonazepam es el Rebrotil pero después…” (sic).
¿Si yo le digo que también tenemos el testimonio de una denuncia de una exempleada de aquí y confirma la denuncia de los vecinos y la cámara oculta de América Noticias? —pregunta el periodista.
“Ah, bueno... Traemela. Traemela y vemos”. —responde Mary.
Mary declaró en cámara que el geriátrico tiene 20 abuelos. Ante sus palabras debería contar (hasta 20 camas habilitadas) con tres auxiliares de enfermería y tres mucamas. Cuando el periodista pide ver dónde están los medicamentos, Mary se dirige hasta un mueble, abre el cajón sin llave y muestra los medicamentos. Sin embargo, la medicación programada de los abuelos debe estar ubicada en el consultorio médico u office de enfermería discriminada por paciente y fuera del alcance de los residentes.
En el improbable caso que Mary haya mostrado —lo que podría ser un botiquín de urgencia— también debe estar ubicado en consultorio médico u office de enfermería (Art 73º, Decreto 3280/90). En ambos casos, siempre bajo llave aunque Mary demostró en vivo que el cajón es de libre acceso.
Apenas emitido el informe televisivo, la titular del geriátrico Mi Casa fue a increpar a Contreras —quien aparecía en la nota como testigo directo de lo que ocurría allí dentro— a su trabajo. Esa noche, Contreras radicó la denuncia a las 20.55 en el Destacamento de Lomas de Mirador.
Mi Casa fue clausurado dos días después pero la faja duró apenas unas horas según relataron los frentistas. Al tercer día llega el móvil de exteriores de América Noticias hasta el lugar pero los abuelos que realizaban venta ambulante en la puerta del geriátrico fueron retirados, cerraron la puerta y bajaron las persianas para dejar de atender al público. Una nueva denuncia surgió ese día.
"La macumba que hacen a la noche, ella lo tiene filmado" —dice un vecina y agrega: “Fue clausurado, sí, es verdad. Y yo dije: ¿Cómo, fue clausurado y sigue funcionando? porque dicen que no venían a buscar a los viejos, mentira”.
Las jóvenes pidieron no salir en cámara por miedo a represarías pero todo quedó registrado ese día. Inclusive, la defensa que hicieron algunas personas sobre Mi Casa, como el hermano de un residente que trabaja en el bar de la esquina.
"Anda allá al frente, anda a la carnicería de allá, andá a la panadería del frente… ninguno tiene habilitación” —dice uno.
"Nadie tiene habilitación acá" —dice otro
"Agarrá al inspector, jefe de inspectores de La Matanza y decile porque laburan lugares que no tienen habilitación” —dice el primero.
Tiempo después, el hombre de “peso” Mario Fernando Lomonaco (Legajo N° 21.130) Coordinador político —viene de SMATA— habría asignado la inspección del Geriátrico “Mi Casa” a la inspectora Marina Sandra Frascino (Legajo N° 25.282) pero no habría actuado en consecuencia por amistad con uno de sus pares.
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