Geriátricos: la otra Caja de Pandora que nadie quiere abrir. Coimas y denuncias en medio de serias irregularidades
Después de la clausura de “San Cayetano”, Elia fue en busca de la titular del Geriátrico “Mi Casa” (Coronel Olleros 923, de La Tablada). La inspectora Valladés (Legajo N° 5.111) le había dicho que ese lugar y “Las Mugrientas” habían sido clausurados al igual que el suyo. Pero “Mi Casa” estaba en pleno funcionamiento, así lo hacía saber Mary, la encargada del lugar.
¿No sabes con quien arregló ella?, le pregunta Elia refiriéndose a Yesica, la titular
“No… y ella habló con… ¿Cómo se llama?, con el muchacho este, con Carlos”
¿Pero es un inspector de la Municipalidad?, preguntamos
“Sí, de la Municipalidad es”, asiente Mary.
“explicale un poco a él, que él me está ayudando, cuál es el problema que tuvieron acá y cuánto le dijeron a Yésica
¿De qué hablas vos, de plata?
“Claro”, le contesta
Elia
Mary reconoce a Adriana Vallades como “la rubia elegante” que había visitado el lugar hacía poco menos de cuatro meses atrás. “Yo no sé como habrán arreglado”, dice la mujer con respecto a las negociaciones de la dueña de “Mi Casa” y la inspectora visitante. Aunque minutos más tarde coincide en que también le habrían pedido 15 mil pesos.
La encargada del lugar vuelve a recomendar hablar con un tal Carlos.
Entonces volvimos al geriátrico dos días después buscado a Yésica. La puerta estaba abierta y un abuelo en silla de ruedas intentaba bajar el escalón de la entrada (todo establecimiento destinado a la atención de pacientes debe tener un acceso para minusválidos según el Artículo 12º, Decreto 3280/90. El anciano bajó el escalón por sus medios y partió con rumbo hacia la esquina. Del lugar sale Mary y le preguntamos hacia dónde iba el abuelo: “Se va al bar, después vuelve”, responde.
En la tercera visita con el objetivo de encontrar a Yésica, sorprende la venta ambulante en la puerta de “Mi Casa”. Una mesa que exhibía toallas, medias y repasadores era atendida por un par de abuelos en silla de ruedas.
Hubo un cuarto encuentro, está vez en el trabajo de Elia. Pero habría más sorpresas. “A vos ya no te quieren habilitar más, yo ya estuve averiguando. A vos no te quieren habilitar porque hiciste algo que no deberías haber hecho”, dice ese día un hombre que se presenta como la pareja de la dueña de “Mi Casa”.
Elia Viola le pregunta a Yésica cuánto dinero le había pedido Adriana Valladés y la respuesta es contundente: “Quince”, dice y explica que no le pagó. “Por eso saltó la bronca conmigo”, detalla.
“A mi mamá le sacaron 16 mil — rememora—, te estoy hablando de seis años atrás, cinco años atrás. Con mi mamá pasó lo mismo que te está pasando a vos. Se ensañaron porque mamá fue allá arriba y les dijo que les iba a poner una bomba”.
La conversación entre Elia y Yésica tira dato tras dato. Da cifras, nombres, lugares que, irremediablemente, son siempre los mismos.
Continúa en Las Pastillas del Abuelo



