domingo, septiembre 16, 2012

Mirar el pasado para comprender el presente

A pesar de todas las denuncias semanales realizadas durante el último cuatrimestre, Capote Disco continúa violando la ley y normativas municipales

02.07.07.  11:20. | Recibido (Daneil Feity)


Desde mayo de 2012, Capote Disco (antes Caín Resto Bar) viola la ley 14.050 (Ley de Nocturnidad) y la Ordenanza 9.847 (Ruidos Molestos) excepto durante los 4 (cuatro) operativos de nocturnidad que realizó la Comisaría Distrital Noreste 2da. de Ramos Mejía donde dispuso en el lugar al menos 3 móviles y 8 efectivos para que no se infringa la ley.

Vale recordar que una de las grandes luchas vecinales de los rameneses fue contra Caín Pool y Caín Resto Bar, está última, durante la primera gestión de Daniel Roberto Feity (Legajo N° 21.154) en Control Comunal, ya que el hoy titular de dicha secretaría, fue inspector general de La Matanza entre 2004 y 2007. 

Si bien el reclamo había comenzado el 14.02.96 con la apertura de Caín Pool en Av. Rivadavía 14.702, el reclamo resurgió y se profundizó en el 2007 cuando a 30 metros de allí, en Av. Rivadavía 14.680, el dueño abrió un resto bar para trasladar la actividad bailable que se realizaba ilegalmente en el Bar con troneras.

El 02.07.07, el abogado Gastón Manuel Mendez -junto con las firmas de más de 50 frentistas- presentó la correspondiente denuncia al Inspector General de la Dirección de Control Urbano. Si bien se le notificó que ante las denuncias anteriores (07.05.07 - HCD local y 24.05.07 - Delegación Municipal de Ramos Mejía) les prometieron ocuparse del tema y darles una respuesta en un plazo de 15 días, le recordaron que hasta esa fecha no habían tenido respuesta y le solicitaron: "Esperamos tener pronta respuesta de su parte" pero esta nunca llegó como si el local estuviera en regla y perfectamente habilitado. El tiempo y el mismísimo dueño del local, dirían lo contrario.

En el número 4 del Periódico S!C -que se publicó el 16 de enero de 2012 y cuya tapa fue “Descontrol Comunal”- se abordó el área más cuestionada del Municipio de La Matanza: la Secretaría de Planificación Operativa y Control Urbano creada junto a la Subsecretaría y la Dirección General de Control Urbano el 10 de enero de 2006 por decreto. Allí, el eje de la nota fue la problemática y lucha de los frentistas de Maipú y Av. Rivadavia contra Caín Resto Bar.

El Casino Trucho 

Una denuncia televisiva sobre el funcionamiento de un “casino” ilegal en el local nocturno Caín, de Ramos Mejía. provocó el año último un cimbronazo en el Municipio. En el informe se mostró que en el entrepiso de Caín Pool, funcionaban ruletas, aunque a 20 metros de allí podían hacerse apuestas más fuertes en Caín Resto Bar, otro local del mismo dueño, donde funcionaban mesas de poker. Los frentistas -que no quisieron dar sus nombres por temor- aseguraron que esto ocurría al menos desde el 2007. Todo en un marco de ilegalidad que, según los testimonios, involucraba a comisarios, fuerzas especiales de la Policía e inspectores municipales. 

“Tenés que hablar con un contacto, no vas a ir a arreglar con el Intendente, siempre el contacto, un inspector que tiene conocimiento”, se pudo escuchar a quien estaba a cargo del local mientras se refería a las negociaciones que debía realizar con el Municipio. La investigación periodística derivó en la clausura de Caín Pool. El dueño, tiempo después, fue detenido durante cinco días al encontrarse en un allanamiento realizado en su domicilio particular, situado frente al Pool, material relativo al juego.

En febrero de 2011, por orden del gobernador Daniel Scioli, el ministro de Justicia y Seguridad Ricardo Casal le pidió la renuncia a 15 comisarios generales de la cúpula de la Policía Bonaerense. Entre los nombres de los desplazados estaba José Antonio Raggio (Superintendente de Seguridad de Zona Oeste), quien había quedado relacionado a aquel informe televisivo. En diciembre de 2011, el intendente Fernando Espinoza sorprendió cuando designó a Raggio al frente de la Secretaría de Protección Ciudadana, un órgano que -entre otras tareas- se encarga de comandar la Patrulla Municipal.

Cobrador a domicilio

Otro informe televisivo emitido una semana después, demostró en julio de 2011, el supuesto cobro de coimas a los boliches de Ramos Mejía. En un seguimiento que duró ocho meses, se pudo observar a un inspector municipal realizando un recorrido nocturno por diversos locales de esa ciudad. En muchos casos, la operación se realizaba en la vía pública, previa comunicación con el dueño y/o encargado del lugar. 

En esta oportunidad quedó escrachado el inspector Eduardo “El Colorado” Oscar Rodríguez (Legajo 4.322), un empleado que terminó como “perejil” por realizar las tareas que habrían sido encargadas por sus superiores. Es que este empleado se encontraba “castigado” desde hacía varios años por otra denuncia periodística (Paseo de Compras El Matancero) y realizar esta nueva tarea era su oportunidad para salir otra vez a la calle. 

Durante lo que duró el seguimiento, al inspector se lo pudo ver en Caín Resto Bar (Rivadavia 14.680) hablando con el dueño del lugar Pedro César Pérez Peralta. Luego, el empresario reconocería ser quien aparecía en la cámara oculta. Según Pérez Peralta, pagaba $500 por semana por no tener habilitación para funcionar como local bailable y le pedían $15.000 para tener la habilitación definitiva. Un día antes de la emisión del informe denominado “El Recaudador”, se presentó la denuncia penal en la Justicia. Tiempo después se aportó un DVD con todo el material obtenido en el trabajo de investigación. 

Cabe aclarar que, en una reunión que se realizó el 10 de marzo de 2011 en la Región Municipal Descentralizada de Ramos, entre dueños de boliches de Ramos Mejía y autoridades municipales, los vecinos intentaron alertar a las autoridades sobre lo que sucedía en la nocturnidad pero les negaron participación. Se encontraban al frente la titular de la Región, Gina Di Nardo y el secretario Administrativo, Técnico y de Relaciones Internacionales de la Intendencia Claudio Lentini. La misma se realizó sin difusión y fue a puertas cerradas.