martes, noviembre 09, 2010

LA POBREZA ABRAZA A RAMOS MEJÍA

Cada día más mantaceros llegan hasta nuestra localidad para vivir de nuestros desperdicios y de las propinas que les puedan dar...


Ramos Mejía. Av. Rivadavia, a metros de Av. de Mayo.

Cada vez son más, y de menor edad. Se ubican en todas las esquinas centricas para limpiar parabrisas o vender. Otros recorren nuestras calles buscando algo de valor en nuestra basura o algo de comida en los bares. Ellos no saben lo que es la vergüenza , solo saben lo que es tener hambre...

“No hay peor cosa que ser pobre, loco y vivir en La Matanza”, confiesan con amargura especialistas en salud mental de nuestro bendito conurbano bonaerense. La combinación de esas tres características vendría a representar el máximo grado de exclusión imaginable.

El INDEC no alcanza a registrar tales extremos, pero cuantifica la pobreza y la indigencia en todo el conurbano y la Capital Federal. De ese muestreo surge que, efectivamente, el segundo cordón de la provincia de Buenos Aires, en donde se encuentra La Matanza, es la zona más castigada.

Entre nuestros habitantes hay una abrumadora mayoría de pobres. Se oculta que son casi siete de cada diez, pero la puta que se ve. De ese total, se calcula que casi el 34 por ciento se encuentra por debajo de la línea de indigencia...

La situación es incluso peor que la padecida durante la hiperinflación de 1989, no sólo en el segundo cordón, sino en todo el Gran Buenos Aires y la Capital. Pero el contraste con la Capital Federal es muy fuerte y lo peor, es que (LA) MATANZA AVANZA.