jueves, septiembre 04, 2008

Intendentes al borde
de la quiebra
  • La fiesta acabó. Ahora viene el momento de "cobrar" tanto respaldo a Kirchner.





"Si los sindicatos se desmadran y demandan, no tenemos como hacer frente"."La Nación nos dice que le pidamos a la Provincia pero Scioli no tiene plata". De estas frases están llenas las reuniones de los intendentes con sus funcionarios o en los encuentros que se realizan a lo largo y ancho del territorio bonaerense.

El desmadre en el manejo de los fondos públicos es tal que nadie sabe cómo hacer para enfrentar las demandas de seguridad, salud, educación y justicia, todo dependiente del gobierno provincial pero que en los municipios piden participación porque reconocen que nada de esto llega como corresponde a sus vecinos.

Y ni hablar de la basura. La recolección de residuos y su costo es un tema sin resolución. Todavía deben agradecerle a San Moyano que no insista en una recomposición salarial que no lo ponga por debajo de la inflación que él sabe que existe pero no puede admitir hasta que Néstor Kirchner no se deshaga de Guillermo Moreno.

Todos los insumos aumentaron. La refinanciación de los contratos de recolección en la mayoría de los distritos vinieron con un aumento del 20% promedio aunque la inflación no existe para nuestro intendente. Los sueldos de los municipales también aumentaron en esa proporción. A cambio, la coparticipación provincial bajó en términos porcentuales y las obras nacionales no llegan ni siquiera en las comunas que eran amigas y ultra K.

Los intendentes del Conurbano tuvieron una posición política única y homogénea de cara al mayor conflicto que tuvo el gobierno nacional desde que está en el poder hace más de cinco años: el tema del campo. Y, más allá del malestar que les generaba, nadie nunca faltó a ninguna foto cerca de Néstor ni de Cristina de Kirchner.

Pero a más de un mes del voto "no positivo" del vicepresidente Julio Cleto Cobos, que bajó los decibeles de la pelea y la división en la opinión pública, hasta ahora los jefes comunales no vieron ninguna ventaja por haber sido el único sostén político del gobierno nacional. Sólo se quedaron en el reclamo de más plata y no se atreven a hablar de una reforma presupuestaria integral, como deberían hacer.

Los casos más graves son los municipios que en diciembre pasado cambiaron de mando, a pesar de quedar con el mismo color político. Pero nadie se salva de la impiadosa economía real que los sacude. No se dieron cuenta que, cuando hay crisis, ni la obsecuencia ni la pertenencia pueden salvar a los que no aprovecharon "la buena" para "poner la casa en orden".

Porque no queda del todo bien para aquellos que llevan décadas gestionando los municipios, que por el Conurbano son mayoría, esperar otro auxilio como el que recibieron el año pasado y el anterior como único recurso para que el rojo no los deje al borde de la quiebra.

Alejandro Cancelare