Geriátricos: la otra Caja de Pandora que nadie quiere abrir. Coimas y denuncias en medio de serias irregularidades
En la calle Perú al 1020, de San Justo, se encuentra el Hogar para adultos “San Rafael”. Hasta allí llegamos con la idea de alojar a una abuela. El lugar no tenía identificación y una mujer con uniforme hace de guía en la recorrida por su interior. Se trata de una casa adaptada para tal rubro.
Si bien la Subsecretaría de Control Sanitario del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires aconseja tener en cuenta, en la elección de un establecimiento geriátrico, el anuncio identificando la actividad en el frente del establecimiento, fotocopia de habilitación a la vista, timbre y mesa de luz en las habitaciones, nada de eso se ve. Tampoco el mosaico de menú en la cocina y las camas no tenían la altura mínima 30 cm. hasta la apoyadura del colchón (Art. 76°, Decreto 3.280). Hay señales de que comenzamos mal.
En “San Rafael” no se encuentra la dueña, pero llama por teléfono y se produce una charla. Aquí se da una nueva sorpresa, un nuevo eslabón roto en esta cadena de irregularidades, supuestos amparos económicos y pedidos de comisiones: la mujer, además de ser propietaria del geriátrico, trabaja en la Secretaría de Desarrollo Social en la Región Municipal Descentralizada Noroeste I de Ramos Mejía.
¿Está habilitado el lugar? —se le pregunta a la empleada.
Eso lo tenés que hablar con la señora (Silvia), nosotros no te podemos decir eso —aclara la mujer.
¿Pero como me lo cubre (el pago) la Obra Social?—pregunta Elia.
Traés en un papelito anotado, anotá todo lo que vos creés conveniente preguntarle a ella y después lo consultas con ella y listo. Yo no tengo autorización para eso. Eso lo habla ella cuando vienen—le contestan.
Escuchame, ¿Hay enfermera? —pregunta Elia a la otra empleada.
“Este es el patio, que hay un quilombo pero bue…” —dice la empleada mientras recorremos el lugar.
No hay llamadores individuales, ni detectores de humo. Tampoco se ve la luz de emergencia. Hicimos la visita en octubre y no tenía habilitación municipal. Luego del informe televisivo sobre “Mi Casa”, en diciembre, el geriátrico fue inspeccionado y clausurado, pero volvimos a los pocos días y continuaba trabajando. Finalmente, el 31 de enero de este año, ingresó bajo el N° 1.423/13 el expediente de habilitación.
Continúa en Los Robles




