lunes, diciembre 27, 2010

SALVEMOS EL VALOR DE LA PALABRA

Cuando prometemos algo, nos comprometemos en cumplir. Debemos determinar lo que ello encierra, puesto que desde ese momento estamos obligado a que sea una realidad. Está en juego nuestra conducta, personalidad, confianza, respeto y credibilidad...


Un vecino, conocido en el barrio como Pancho, nos confesó que en 1983 lo votó a Alfonsín...

Luego, en el 89’ por motivo de la gestión, se cambió y lo votó a Menem...

Después, tenía temor al cambio, que lo votó otra vez a Menem...

Por último, en el 99 me confesó que tenía miedo que Duhalde gobernara con la misma lacra menemista, y lo votó a De la Rúa...

Después, golpeó las cacerolas para que De la Rúa se vaya, porque nada podía ser peor que él...

También me dijo que no apostaba a la devaluación y después de 4 presidentes, en 10 días se tuvo que bancar a Duhalde.

Al fin se ilusionó cuando ganaron los Kirchner. Estaba seguro que se venía un cambio positivo, de un gobierno serio y honrado, pero si se equivocaba, se colgaba de las pelotas.

Y bueno...

Ayer nos mandó ésta foto:

Promesa cumplida!!!


RMT Aclara

"...limpiar esas palabras que tanto usamos sin acaso vivirlas desde adentro, sin practicarlas auténticamente desde adentro, sin ser responsables de cada una de ellas desde lo más hondo de nuestro ser. Sólo así esos términos alcanzarán la fuerza que exigimos en ellos, sólo así serán nuestros y solamente nuestros. La tecnología le ha dado al hombre máquinas que lavan las ropas y la vajilla, que le devuelven el brillo y la pureza para su mejor uso.

Es hora de pensar que cada uno de nosotros tiene una máquina mental de lavar, y que esa máquina es su inteligencia y su conciencia; con ella podemos y debemos lavar nuestro lenguaje político de tantas adherencias que lo debilitan. Sólo así lograremos que el futuro responda a nuestra esperanza y a nuestra acción, porque la historia es el hombre y se hace a su imagen y a su palabra". Julio Cortázar