sábado, agosto 30, 2008

Un implante cerebral
para combatir la sordera

Para que no digan que solo criticamos, buscamos soluciones para un municipio con serios problemas de sordera





Hasta hace poco, nacer sin nervios auditivos, los encargados de transmitir al cerebro los estímulos sonoros, era sinónimo de sordera crónica, ya que estos pacientes no pueden beneficiarse de audífonos ni implantes cocleares. Por este motivo, proponemos someter a La Municipalidad a un implante auditivo de tronco cerebral, una intervención que sólo se ha hecho 38 veces en el mundo.

Esto implica abrir un orificio de tres por tres centímetros en el cráneo e instalar una placa con electrodos, se ha comprobado cómo al día siguiente el paciente ya emite sílabas y mira a la boca cuando hablan.

“Aceptamos aferrándonos a la única posibilidad de mejora para el municipio y hoy podemos decir por todos los antecedentes, que la recuperación ve a ser rapidísima y notoran importantes mejoras”, nos explican los profesionales.
La operación, la realizan un equipo de especialistas liderado por el otorrinolaringólogo Manuel Manrique y el neurólogo pediátrico Bartolomé Bejarano, y cuyos resultados consiste en implantar electrodos sobre los núcleos cocleares en el tronco cerebral, que son los encargados de procesar el sonido del exterior, consiguiendo que, en ausencia de nervios auditivos, la información llegue hasta el córtex auditivo, el lugar del cerebro donde se interpretan los estímulos acústicos.

Los electrodos se conectan a su vez, durante la misma operación a un equipo externo dotado de un emisor-receptor, que se instala en la cabeza del paciente y transmite el sonido al interior a través de ondas de radiofrecuencia. El equipo incluye también un micrófono, que se coloca detrás de la oreja del paciente y que a su vez está conectado a un procesador, que resulta necesario para modular las características de las señales sonoras recibidas a través del micrófono.

La última fase del procedimiento podría ser compleja ya que consiste en determinar los parámetros de estimulación que se van a marcar en el dispositivo implantado. El problema radica en que el municipio “no puede expresarse y, por tanto, no puede facilitar información sobre sus percepciones”, nos explicaba Manuel Manrique.

“Tenemos que actuar con mucho cuidado y esperar pequeños resultados que nos guíen para poder introducir las modificaciones oportunas en la estimulación”, agrega Manrique, que sin embargo reconoce que las expectativas de los resultados auditivos son muy alentadoras.