Es un predio ubicado detrás del cementerio de Villegas que, según aseguran los habitantes de Américo Passadores, es un importante foco de inseguridad. Funcionarios lo recorrieron y prometieron respuestas.
Los vecinos del barrio Américo Passadores, de Isidro Casanova, viven preocupados. Es que, según denuncian, un baldío ubicado a pocas cuadras de sus casas, detrás del cementerio de Villegas, convirtió al vecindario “en tierra de nadie”. “Hace unos días, frente a los policías que custodiaban el predio, unos chicos abrieron un coche y lo incendiaron. Vimos gente secuestrada, violada y asaltada, pero los patrulleros no llegan”, relató Marcela, una de las vecinas a Periódico Uno. Por eso, desde hace un mes, más de 80 familias se organizaron e hicieron llegar su reclamo a las autoridades. A raíz de sus denuncias, el miércoles, el coordinador de la Secretaría de Obras Públicas local, Alberto Bordenave, se acercó al barrio.
Recursos escasos
El predio está ubicado sobre la calle Alicante, entre Deseado y Roque Pérez, y pertenece a una fábrica de gas que dejó de usarlo hace 27 años. Si bien el descampado se mantuvo en las mismas condiciones desde ese momento, los vecinos aseguran que, en los últimos meses, los problemas crecieron. “Cada vez es peor, a todos ya nos robaron. No hay luz, nuestros hijos son chicos y no los podemos dejar solos, porque es un peligro”, se quejó Miriam, otra vecina.
En ese sentido, el comisario a cargo de la dependencia policial de San Alberto, Alejandro Tolosa, aseguró que el baldío “ya había sido detectado como punto conflictivo” y que, por eso, “cinco de los seis patrulleros que tenemos pasan siempre por acá”. Reconoció que, aun así, “la necesidad siempre es mayor a la capacidad”, dado que se cuenta con solo seis móviles para recorrer más de 400 manzanas.
En tanto, Bordenave se comprometió a evaluar la situación del predio porque alegó “desconocerla”. Lo que los vecinos pretenden es comprar el terreno para edificar sus casas allí. “Vamos a analizar los títulos para saber quiénes son sus propietarios y, en caso de que lo quieran vender, no hay que pensar mucho: los vecinos viven acá, necesitan viviendas y podrían adquirirlo”, prometió. Asimismo, se comprometió a intentar que la Policía comunal aporte más móviles a la zona.
Otras obras pendientes
Los vecinos aprovecharon la presencia de Bordenave y lo llevaron a recorrer el barrio para que viera la situación que viven, con calles de tierra y llenas de pozos (de hecho, la camioneta municipal que trasladó a los funcionarios quedó atascada en un enorme bache). Pero una de las preocupaciones centrales es la obra del aliviador del arroyo Berro, que está parada desde hace un tiempo y que provocó que, en las últimas inundaciones, la mitad del barrio sufriera consecuencias. “Vamos a intentar finalizarlas en seis meses. Una vez que se termine ese trabajo, nadie se va a volver a inundar”, remarcó el funcionario.