Si de violar hablamos…
¿Y que quiere que le diga? Si el Honorable Concejo Deliberante no respeta nuestras propiedades menos va a respetar la propiedad intelectual.
Ya denunciamos que se realizó un microcine en el ámbito del Recinto del Concejo Deliberante, con el objeto de proyectar películas infantiles en forma gratuita para los niños del Distrito, los cuales además recibieron un refrigerio, regalos y una sorpresa. Las películas que se proyectaron eran truchas. (Por si tiene dudas eran estrenos de cine, Kun-fu Panda y Wall-E)
Ayer se realizó en Alpa Puyo el encuentro regional de editores, distribuidores y dueños de videoclubes para analizar distintos aspectos del comercio y para intercambiar ideas, según explicó Tomás Vallejo, presidente de la Cámara Argentina de Videoclubes, creada en setiembre pasado.
Esta Cámara surgió como una necesidad de proteger al comercio ilegal, dijo Vallejo. El dato significativo de esta contienda lo da el convenio firmado entre el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (INCAA), la Unión Argentina de Videoeditores, la Cámara de Videoclubes y los distintos componentes de la industria del cine hogareño, incluyendo a actores y directores.
Así surgió “Anproda” (Alianza Nacional para la Protección de los derechos Audiovisuales), que, según Adriana Llanos, apoderada de la Unión: “está diagramando una campaña de acciones directas para la protección de las obras cinematográficas, y una campaña de concientización para los comerciantes y el público en general”.
Como ejemplo, Vallejo dijo que en casi todo el país se hicieron charlas debate en escuelas públicas y privadas, religiosas y laicas, sobre “La Pasión”, de Mel Gibson, usando copias truchas de la película.“Es donde se están formando los niños, lo que hace mucho más grave la situación, las autoridades deberían fijarse en este tipo de cosas”, amplió Llanos.
Organizaciones delictivas complejas
A diferencia de la piratería de la música, la del video y la del DVD requieren niveles de organización mucho más grandes. Adriana Llanos, apoderada de la Unión de Videoeditores, explicó que se montan laboratorios de reproducción, imprentas y cadenas de distribución y ventas.La especialista destacó, además, que cualquiera de las fases del delito, incluyendo al que compra o alquila películas truchas, constituyen acciones de instancia pública, por lo que las autoridades deberían actuar sin necesidad de recibir una denuncia formal.
Falta de respeto a la ley
“Argentina tiene una falta de respeto a las leyes demasiado grande, y eso empieza por el mismo Estado”, afirmó Roberto Cortes Conde, gerente de marketing y ventas de AVH. Más allá de las pérdidas económicas de la industria, la piratería constituye una violación a los derechos de propiedad intelectual. “Las copias truchas, además de generar una impresionante evasión fiscal, afecta a los que aportan las ideas, a los guionistas y creadores de las películas”, destacó Llanos.
LA GACETA
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