edIfIcIos vs casas
- El vergonzoso negociado inmobiliario que viene soportando Ramos Mejía renueva la polémica ante la proliferación interminable de edificios en altura fuera de la ley, avasallando las propiedades de los vecinos sin priorizar el impacto ambiental que está provocando.
Las organizaciones vecinales denuncian que la multiplicación indiscriminada de viviendas multifamiliares llevó al colapso la red de servicios, la contaminación visual y sonora, el caos vehicular en un Ramos ya muy poblado, y se alteró drásticamente la fisonomía tradicional de su historia.
Los arquitectos penalmente demandados y seriamente cuestionados, argumentan que no se puede detener el progreso y que, en todo caso, el municipio debería mejorar la infraestructura de servicios mientras siguen apilando gente sin importar la calidad de vida contaminada que todos vivimos, a pesar de ellos mismos vivir en el barrio.
Por otro lado, desde el municipio dicen que las normas vigentes (evitan siempre publicar las ordenanzas en juicio) permiten las obras denunciadas y no se pueden parar. Palabras del Subsecretario de Obras Públicas, Sr. Horacio Beovide. Como si lo traicionara el subconsciente, es lo único cierto que escuché, porque un acto ilegal solo la justicia puede revocarlo, sino sería lo máximo. Pero omite que la municipalidad lo que debe hacer es presentarse ante la justicia y denunciar las irregularidades y los funcionarios involucrados.
Por otro lado, desde el municipio dicen que las normas vigentes (evitan siempre publicar las ordenanzas en juicio) permiten las obras denunciadas y no se pueden parar. Palabras del Subsecretario de Obras Públicas, Sr. Horacio Beovide. Como si lo traicionara el subconsciente, es lo único cierto que escuché, porque un acto ilegal solo la justicia puede revocarlo, sino sería lo máximo. Pero omite que la municipalidad lo que debe hacer es presentarse ante la justicia y denunciar las irregularidades y los funcionarios involucrados.
Durante el tiempo en que los permisos se encuentren suspendidos, debería llegar el Código de Planeamiento Urbano, que permitiría definir qué tipos de obras se pueden hacer en los distintos barrios de Ramos Mejía y actualizaría el CPU que data de 1977.
Surge como respuesta al reclamo constante de los vecinos pero ¿Cuál fue la pregunta? No a las obras en construcción. Bueno, “No hay mejor sordo que el que no le conviene oír”.
Mientras vecinos sueñan la participación a un Nuevo Código de Planeamiento Urbano, lamento que ya vino cocinado y ningún vecino metió bocado.
Pensar que un fallo judicial en Caballito tiene un antecedente, cuando el juez porteño Juan Cataldo frenó la construcción de un edificio en El Salvador al 6000, Palermo, porque no respetaba la fisonomía tradicional del barrio de casas bajas, además de poner en riesgo potencialmente la red de servicios públicos. En su fallo, Cataldo también le ordenó al Gobierno porteño que se abstuviera de otorgar nuevos permisos de obra.
En Almafuerte 3050 demoran las respuestas solo el tiempo necesario, dejando que las zonas caracterizadas por sus casas bajas que se ven afectadas por un conjunto de emprendimientos inmobiliarios de envergadura y pese a que son barrios que históricamente sufrieron inundaciones mueran a manos de la corrupción.