No hay donde estacionar, los garages cuelgan sus cartelitos anunciando "lleno" o ponen bonetes avisando "completo". Las normas de tránsito son burladas y todos estacionan donde pueden. Estacionar en segunda fila ya pasó a estacionar en tercera. Las paradas de colectivos tapan las entradas a los negocios con el desborde de gente que viaja de regreso a su hogar. Cruzar las barreras es destinar quince minutos valiosos de nuestras vidas en la espera. Pasarte un calle, significa pegar una vuelta con el auto que nos llevará no menos de siete minutos. Caminar por las veredas del centro significa una verdadera odisea, sorteando DVD truchos, mesas y sillas que no pagan el canon a Secretaria de Planificación Operativa y Control Comunal, bancos y sombrillas en cualquier sitio y hasta macetas. Hasta las obras en construcción se exceden más allá de lo permitido con los vallados y nos obligan a transitar por la calle pero se sigue construyendo más allá que los servicios de infraestructura estén colapsados...